Albergue de migrantes Hermanos en el camino • México

Albergue de migrantes "Hermanos en el camino"
Migrant shelter "Brothers in the road"    


Iniciativa que ofrece orientación en derechos humanos y ayuda humanitaria integral a miles de migrantes que transitan por México (asilo, alimento, servicios médicos, asistencia legal, etc). 

Ixtepec, Oaxaca, México 

Sitio Web

El albergue Hermanos en el Camino ofrece un espacio de protección y asistencia humanitaria integral a migrantes que pasan por Ixtepec, Oaxaca, un punto de tránsito casi obligado para quienes ingresan a México por el sur.

Contexto

Año con año miles de personas de varios países del mundo ingresan al territorio mexicano en tránsito a Estados Unidos, donde buscan mejores condiciones de vida. Buena parte de ellas vienen huyendo de la violencia y la pobreza de sus lugares de origen.

Este intenso flujo migratorio ha existido por décadas, y sin embargo, la llegada de migrantes no ha afectado significativamente la dinámica poblacional ni de México ni de Estados Unidos (ver aquí):  Hoy día (2019) los migrantes representan tan sólo el 15% de la población de Estados Unidos (incluyendo un  3.2% de migrantes irregulares) y el 0.9% de  la de México (OIM, 2017).

A pesar de ello, ninguno de los dos países ha podido formular un sistema que permita regularizar el proceso de forma que los migrantes no se vean obligados a ingresar a ambos países de forma irregular — lo cual les pone en riesgo haciéndoles víctimas constantes de abuso laboral y de agresiones por parte de las redes organizadas para el tráfico de personas, el narcotráfico, además de los elementos corruptos de las autoridades de ambos países.

La Propuesta

El albergue Hermanos en el Camino ofrece un espacio de protección y asistencia humanitaria a migrantes que pasan por Ixtepec, Oaxaca, un punto de tránsito casi obligado para quienes ingresan a México por el lado de Chiapas, partiendo de Ciudad Hidalgo y cruzando ese estado hasta llegar a territorio oaxaqueño (la mayoría de las personas son originarias de los países del triángulo del norte centroamericano – Honduras, Guatemala y Salvador). Esto incluye a los que vienen en “la Bestia”, como se conoce al tren de carga que utilizan varios de los migrantes para atravesar el país de sur a norte. 

El albergue no sólo otorga protección,  asilo, alimento, vestido, y asistencia médica y jurídica en trámites migratorios. También realiza una importante labor para promover el diseño de políticas públicas con apego a los derechos humanos.

Escalamiento

Fundado en el año 2007 por  el padre católico Alejandro Solalinde, el albergue ha ido mejorando poco a poco sus instalaciones e incluso ha logrado escalar el proyecto abriendo una nueva sede en la Ciudad de México.

Aunque el  flujo migratorio por el albergue varía todo el tiempo,  su página anuncia la atención a cientos de personas por año.

Gestión 

La operación del albergue está en manos de un equipo en el que participan religiosas de la congregación Hermanas del Ángel de la Guarda. Se proporciona asesoría jurídica y atención médica. La presencia de personas voluntarias, tanto nacionales como internacionales, es fundamental, ya que ayudan en labores de gestión, enseñanza, recepción y acompañamiento a migrantes, organización, etc.

Los migrantes que llegan son recibidos en la oficina del albergue, donde se hace un primer registro de sus datos básicos, se les entregan artículos que incluyen papel higiénico, electrolitos, jabón para baño y jabón para lavar la ropa, y se les invita a tomar un baño o alimento si así  lo desean. Se les informa también que lo antes posible se les hará una entrevista a profundidad en la que se evaluará su caso para determinar el tipo de asistencia integral que se les puede otorgar (médica, psicológica, jurídica) y el tiempo que se les ofrecerá albergue. Los datos aportados a la entrevista se comparten de forma anónima para fines estadísticos con la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (REDODEM) que sirve para coordinar la labor con otros albergues o para mantener un registro del paso de los migrantes por el lugar.

El equipo operativo del albergue se reúne una vez a la semana para discutir problemas y avances y tomar decisiones.  Adicionalmente, convoca a una reunión también semanal con los migrantes hospedados para discutir cuestiones de organización del albergue. La participación de los migrantes en las tareas del albergue es un tanto improvisada, al igual que la de los voluntarios que más bien se auto-organizan en función de una serie de tareas básicas que se deben cubrir (recibir a los migrantes en el comedor, abrir la oficina por las mañanas, etc.) y de las sugerencias de los voluntarios que llevan ahí más tiempo. A los voluntarios se les piden cartas de recomendación y una estancia mínima de 3 semanas para ser aceptados.

La relación del albergue con la población e incluso las autoridades locales no siempre ha sido ideal. Aunque los habitantes de Ixtepec se benefician del consumo de los migrantes en sus comercios, por ejemplo, a su vez se han quejado ya por mucho tiempo de sus comportamientos e incluso han existido quejas de abusos a miembros de la comunidad. 

Con la entrada en vigor del Programa de Emergencia Social de la Secretaría de Bienestar del Gobierno Federal en 2019, se ha buscado que los migrantes reciban un apoyo económico mensual mientras tramitan sus papeles, a cambio de realizar labores en beneficio del albergue y de la comunidad.

Como el tiempo de estancia de los migrantes depende en gran medida de los trámites migratorios que realicen (solicitud de regularización por razones humanitarias o de refugio por ejemplo), el albergue ofrece a cada uno de ellos una llamada y la posibilidad de usar el internet para comunicarse con sus familiares por 20 minutos una vez al día. En la biblioteca donde se encuentran las computadoras también se cuenta con libros, juguetes y materiales para el aprendizaje y el esparcimiento. Mientras que los adultos aprovechan sobre todo las computadoras para comunicarse con sus seres queridos (por seguridad no se permite el acceso de celulares en el albergue),  los niños gozan de este espacio en sus largas temporadas de espera pintando, jugando y, uno que otro, aprendiendo cuando los voluntarios organizan talleres o  actividades.

Aunque tanto el creador como los operadores del albergue son católicos, el albergue ha sido flexible a las características y necesidades específicas de los migrantes que recibe estableciendo, por ejemplo, un espacio especial para la población transgénero, horarios para los cultos de la iglesia evangélica a la que pertenece buena parte de los migrantes, etc. 

El albergue establece horarios para comer, para el uso de las regaderas y lavaderos, así como para la entrega de las colchonetas para dormir. Por lo demás, los migrantes tienen la libertad de entrar y salir de éste, previa revisión en la entrada.

Financiamiento

Al igual que el número y el perfil de los migrantes que llegan al albergue, su financiación, tan dependiente de donaciones, también varía en función del ambiente político que se esté  viviendo respecto a la migración tanto en Estados Unidos como en México. En otras palabras, de la relajación o el reforzamiento de las políticas anti-migratorias depende cuánta gente llega, si son adultos o adolescentes, hombres solos o familias, etc., y el tipo, el origen y la cantidad de apoyos que se reciben. La  página del albergue  facilita estas aportaciones otorgando un mecanismo  tanto para donaciones como para el registro del cuerpo de voluntarios.

Hoy (2020) el  albergue subsiste gracias al apoyo de, entre otros, los  comerciantes del mercado local de Juchitán (que le suministran de alimentos excedentes de sus ventas),  de las donaciones de particulares (sobre todo de ropa y zapatos), y de los  apoyos de instancias internacionales como ACNUR (quien actualmente, por ejemplo, está construyendo una cancha de football dentro de sus instalaciones). El albergue sin embargo ha sido cuidadoso en no recibir fondos federales.

Un equipo de voluntarios de la Facultad de Veterinaria Medicina y Zootecnia de la Universidad  Nacional Autónoma de México se encuentra intentando reactivar la pequeña granja con que cuenta el albergue y durante sus visitas presta servicios a la comunidad de Ixtepec, con lo que además buscan demostrar a la comunidad local que la presencia del albergue puede ser beneficiosa para ellos, a pesar de que muchos piensen lo contrario.

A la par, se está preparando  un huerto cuya milpa se pretende sirva para alimentar a la población migrante que pase por el albergue.