Centro de Ciencias de la Complejidad ∗ México




Centro de Ciencias de la Complejidad - Universidad Nacional Autónoma de México
Center for Complexity Sciences - National Autonomous University of Mexico

Investigación interdisciplinar basada en problemas nacionales

Ciudad de México, México

c3.unam.mx

El Centro de Ciencias de la Complejidad promueve el trabajo colaborativo, interdisciplinario y transectorial para la atención a problemas nacionales que por su naturaleza multi-factorial y multidimensional, requieren de análisis e intervenciones integrales.

El Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) busca, desde 2008, atender una de las más importantes carencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): la desvinculación que existe entre sus miembros e instituciones, y con otros sectores de la sociedad, y que le impide aprovechar al máximo el capital intelectual de su comunidad para atender problemas del país que por su naturaleza multi-factorial y multidimensional, requieren de análisis e intervenciones integrales.

Ese es precisamente el objetivo del C3: catalizar discusiones pertinentes y desarrollar las herramientas estructurales, conceptuales y metodológicas que faciliten que cualquier miembro de la universidad, independientemente de su campo de conocimiento o adscripción, tenga las condiciones apropiadas trabajar de forma colaborativa (inter y/o transdisciplinaria) en estos problemas transversales, aportando sus diversos enfoques y conocimientos. Esto tanto para proyectos a largo plazo como para la efectiva respuesta de la comunidad académica a problemáticas emergentes con carácter urgente.

Entre estas herramientas el C3 ha ideado, hasta ahora, la celebración de reuniones focales y foros de análisis, el préstamo de sus instalaciones para encuentros entre la comunidad universitaria, la puesta en práctica de seminarios, cursos y congresos amparados en programas sombrilla con carácter presuntamente transversal y sujetos a evaluación periódica de pertinencia — varios de ellos accesibles a agentes externos gracias a un sistema de telecomunicaciones que permite su transmisión en vivo a través del internet, extendiendo su impacto y facilitando vías alternativas de comunicación y cooperación.

Además, el C3 propone el paradigma de la complejidad, que cuestiona la capacidad de las actuales herramientas disciplinarias de investigación, docencia y divulgación para comprender y abordar dichos problemas, y aporta nuevos enfoques, recursos, métodos, y metodologías.

El Centro también le ha apostado a una organización y estructura administrativas que buscan ser flexibles y de buen balance costo-beneficio con miras a garantizar la relevancia, integralidad y capacidad de resiliencia de su proyecto. Lo ha hecho: 1) Erigiendo coordinaciones funcionales (e.g. docencia, investigación, etc) más que temáticas (e.g. Biología de sistemas, ecología, etc) y 2) No contando con plazas académicas sino solamente un reducido número de plazas técnico administrativas y fomentando, en cambio, la participación temporal de investigadores pertenecientes a otras adscripciones (en estancias, sabáticos, pos-doctorados, etc). — permitiendo resultados en investigación, formación y difusión con una baja inversión en salarios, prestaciones y facilidades para dicho personal.

La rentabilidad del proyecto tiene también que ver con el efecto multiplicador que tienen los investigadores que colaboran con el C3 y que llevan la forma de trabajo que éste propone a sus centros de adscripción.

La experiencia del C3 demuestra que propiciar el trabajo inter o transdisciplinario, así como cualquier otra dinámica novedosa de colaboración requiere de generar tanto los incentivos como los medios apropiados para que ésta se dé de manera natural y fluida y para que se puedan enfrentar de forma más espontánea la serie de trabas e inercias sistémicas de la profesión, tanto institucionales como comunicacionales, que dificultan el trabajo colaborativo —ej. financiamientos cuya aprobación pasa por comisiones de evaluación de corte disciplinario; evaluaciones de desempeño que sólo toman en cuenta publicaciones y no otro tipo de proyectos y que impiden a los participantes (inclusive autoridades) dedicar tiempo suficiente a desarrollar el Centro y su proyecto; conceptos y metodologías difícilmente transferibles entre disciplinas no afines; cotos de poder basados en expertise hiper-especializado; falta de conocimiento de especialistas de otros sectores; etc.

Finalmente, la experiencia del C3 demuestra que poner en práctica proyectos ambiciosos que transformen la forma de pensar y actuar de un sector con costumbres tan arraigadas como lo es la academia, exige dedicar mucho tiempo y trabajo exclusivamente al desarrollo del modelo y al sorteo de sus retos, con una mirada a largo plazo que permita identificar qué es lo que quiere y puede hacer distinto y sobre todo, cómo lo puede hacer.