Ecoturismo Lago Apompal • México


Ecoturismo Lago Apompal 
El Apompal Ecotourism    

Iniciativa de un grupo de comunidades rurales que organizan servicios y actividades para atraer turismo cuidando la naturaleza y la cultura locales. 

Catemaco, Veracruz, México 

Sitio Web

Lago El Apompal es una iniciativa de ecoturismo campesino comunitario, un modelo alternativo de desarrollo al que varias comunidades de la región selvática de Los Tuxtlas le han apostado para resolver sus necesidades económicas sin vulnerar la sustentabilidad de los recursos naturales locales.

Contexto

Foto: Emilia Székely

Los Tuxtlas, en el estado de Veracruz, México, es una región reconocida por la belleza de sus selvas, la riqueza de su legado histórico y el valor de sus recursos naturales. La sobreexplotación de estos últimos condujo a la creación de la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas en 1998, que reforzó significativamente las regulaciones a las actividades ganaderas y extractivas en la zona, afectando las oportunidades económicas de un sector importante de la población. Es en este contexto que varios habitantes locales se vieron forzados a emigrar y otros a explorar actividades económicas alternativas, entre las cuales fue tomando terreno el ecoturismo campesino comunitario.

En 1997 varias comunidades formaron la Red de Ecoturismo Comunitario de los Tuxtlas S.C. (RECT), como estrategia para volverse candidatas a fondos gubernamentales que les permitieran impulsar un proyecto conjunto de ecoturismo en la región. Esta iniciativa les ha permitido hacer un nuevo uso de los recursos naturales y culturales locales, sin vulnerar su aprovechamiento sustentable y ajustándose a las crecientes restricciones gubernamentales.

Foto: Emilia Székely 

Propuesta

Organización y colaboración entre comunidades locales

Desde su creación, la RECT ha ido forjando un esquema de desarrollo centrado en el ecoturismo campesino comunitario. Organizadas en sociedades cooperativas formadas por varias familias, las comunidades participantes han hecho diagnósticos para definir cuáles de los recursos locales son aprovechables, han llevado a cabo evaluaciones de impacto ambiental para conocer cuántos visitantes pueden recibir sin afectar el medio, han capacitado a los pobladores participantes, y han distribuido responsabilidades de manera que todos los aspectos de la industria eco-turística estén cubiertos.

Foto: Emilia Székely

Esta organización les permitió participar en la redacción de la norma nacional de sustentabilidad del ecoturismo NMX-AA-133-SCFI-2006 SEMARNAT  sobre “ecoturismo certificado” y les hizo acreedoras de una mención honorífica a nivel nacional como parte del Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza 2008 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Foto: Emilia Székely

Familias de la comunidad de Miguel Hidalgo formaron la sociedad cooperativa de Ecoturismo Lago El Apompal, la organizaron en comisiones (guías, hospedaje, alimentación, vigilancia, administración, etc), y empezaron a colaborar con otras empresas comunitarias vendiendo algunos de sus productos a consigna y coordinándose con ellas para ofrecer a sus visitantes hospedaje y alimentos, así como una oferta de entretenimiento más diversa, aprovechando los variados recursos y paisajes de cada comunidad — visitas al volcán, observación de aves, senderismo, eventos de son jarocho, cabalgatas, fogatas, caminatas de observación de la zona núcleo de la reserva, paseos en lancha con visita a la zona arqueológica de Las Margaritas, etc.

Apoyos externos en la formación de capacidad local

Foto: Emilia Székely

Ecoturismo Lago El Apompal y la Red en general consolidaron sus primeros esfuerzos con al apoyo de muchos programas gubernamentales, tanto estatales como federales, y de distintas instancias como SEMARNAT y la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO). Este apoyo les permitió:

  • construir cabañas para recibir a los visitantes;
  • pagar por cursos para capacitar al personal de las cooperativas (en cocina, guía de turismo, idiomas, senderismo, manejo de proyectos, emprendimiento, atención al cliente, solución de conflictos, digito-puntura, primeros auxilios, etc);
  • vincularse y aprender con otras iniciativas similares en el país mediante programas gubernamentales específicamente diseñados para el intercambio, la colaboración y la retroalimentación entre pares (con distintos proyectos de ecoturismo en Oaxaca, Guerreo, etc);
  • divulgar sus proyectos en ferias de promoción turística,
  • entre otros.
Foto: Emilia Székely

La iniciativa ha recibido importantes asesorías de investigadores y profesionales externos, que han trabajado directamente con las cooperativas en la evaluación de sus posibilidades y el diseño de sus planes de acción de manera que puedan volverse crecientemente auto-sustentables lo antes posible. Varios de estos forman parte de “Amigos de la Red de Ecoturismo Comunitario de Los Tuxtlas”, un grupo de personas que se conocieron en sus visitas a las comunidades y que ahora apoyan su iniciativa dándole difusión a través de una página de Facebook, invitando gente, etc.

Algunas universidades como la UNAM, la UAM-Azcapozalco y la Universidad Veracruzana, así como otras del extranjero, también colaboran con la iniciativa enviando a sus alumnos a hacer su servicio social en las comunidades. Los estudiantes apoyan en tareas como: el desarrollo de la página web y su traducción al inglés, el diseño del logo, la impartición de clases de idiomas, el trabajo en algunas bio-construcciones, la puesta en marcha de senderos interpretativos, la preparación de un libro con recetas locales, etc. Estos voluntarios no reciben remuneración económica pero pueden hospedarse en el lugar pagando sólo por sus alimentos.

Foto: Emilia Székely

En el pasado, el programa gubernamental que impulsaba los intercambios entre iniciativas de ecoturismo campesino de distintos lugares del país permitía que las comunidades activas se apoyaran y retroalimentaran entre sí.

Financiamiento

Para el año de 2018 en que se visitó esta iniciativa, los entrevistados sugerían que el desarrollo del proyecto se ha visto entorpecido tanto por la reducción de apoyos gubernamentales a las iniciativas de ecoturismo campesino, como por una serie de presuntas irregularidades en el manejo político de estos apoyos por parte de algunas instancias de gobierno.

Foto: Emilia Székely

Hoy día Ecoturismo Lago El Apompal subsiste gracias, por un lado, a los ingresos obtenidos por las visitas de los turistas y, por el otro, al trabajo voluntario tanto de agentes externos como de varios de los miembros de la cooperativa (que reciben el pago de sus viáticos pero no un sueldo fijo), y sus aportaciones materiales (el terreno donde se erigen las cabañas de hospedaje por ejemplo). 

Futuros pasos 

Dado que el ecoturismo no tiene mucha historia en la región, que ha vivido hasta la fecha de la agricultura, la ganadería, y actividades extractivas, varias comunidades han abandonado el proyecto de ecoturismo de la RECT. Al parecer, no todas comparten la convicción sobre el potencial de la región para desarrollar esta industria y por ende no ven real costo-beneficio en esta alternativa económica.

Hoy son pocas las comunidades que mantienen a flote la iniciativa. En opinión de un miembro de Lago El Apompal, que forma parte de estas últimas, esta deserción se ha debido en parte a que para muchas comunidades desarrollar el proyecto con trabajo voluntario y sin apoyos económicos no es atractivo, y a que el modelo de ecoturismo les resulta culturalmente ajeno y poco rentable en comparación con el trabajo del campo.

Para el entrevistado, al ecoturismo “hay que invertirle tiempo para que haya ganancia”: La organización a través de sociedades cooperativas les ha permitido ir formando poco a poco su capacidad de operación. Cada cooperativa tiene comisiones (de hospedaje, alimentación, vigilancia, administración, etc.), que se han ido fortaleciendo con la experiencia y con los cursos antes mencionados. Además, la colaboración con expertos e investigadores de universidades les ha ayudado a desarrollar y madurar el proyecto paso por paso.

Foto: Emilia Székely

A pesar de que la iniciativa hoy día está teniendo serias dificultades económicas para sostenerse por la reducción de apoyos gubernamentales, es evidente que los miembros supervivientes tienen una convicción fuerte de que la vía del ecoturismo es más sustentable que la de la venta de recursos naturales o la agricultura porque los recursos locales (cascadas, aves, etc) son un capital que si conservado, puede servir de atractivo a visitantes que no gozan de paisajes como los de los Tuxlas en sus lugares de origen.

Es por ello que actualmente se encuentran en una cruzada de negociaciones para incorporar nuevas comunidades a la ruta eco-turística. Comunidades quizá hasta más grandes y lejanas pero más conocidas en el exterior, como Catemaco o Tlacotalpan. Esto les permitirá, esperan, diversificar tanto su oferta como sus fuentes de apoyo e ingresos.

Foto: Emilia Székely

Quizá es esta convicción la que ha motivado su persistencia: aportando recursos, infraestructura, terrenos o trabajo voluntario. La que ha motivado sus imparables esfuerzos por crear lazos con nuevas comunidades y pueblos de la zona, aspirando a consolidar una red de ecoturismo que se vuelva en una alternativa económica rentable, que permita dismunir el abuso a los recursos de esta preciosa, rica, y ambientalmente delicada región.